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Le Laberinto

Reconstrucción de la época de Catalina de Médicis. El laberinto circular de más de una hectárea, con 2.000 tejos (taxus baccatta) de un metro treinta de altura aproximadamente, está situado en un claro del parque.

Un carpe (Carpinus betulus) rodea el laberinto podado en forma de 70 arcos. En los huecos de los arcos se encuentran maravillosos floreros con bojs y yedras..

En el centro, una glorieta elevada, construida a partir de un antiguo dibujo, permite obtener una vista del conjunto y admirar el trazado. Los visitantes entran en el laberinto por una de las cinco puertas, sin embargo, sólo dos caminos llegan a la glorieta. Está realizada en mimbre y coronada por una estatua de Venus. A su lado, sobre un tronco de madera de cedro, se alza una estatua de una ninfa llevando a Baco niño que pronto se llenará de jasmín.

Realizada en madera de iroco, muy resistente a las inclemencias del tiempo, al envejecer irá tomando un color gris plateado como el del roble.
Este laberinto permite descubrir las cariátides que Catalina de Médicis añadió al centro de la fachada del castillo.
La señora Pelouze las retiró 300 años después, para devolverle al monumento la pureza de su arquitectura original.

En la actualidad, las cuatro cariátides encuentran su esplendor en el laberinto.

Se cruzará probablemente, en el centro del carpe, con el camino del laberinto, el lugar más bello para perderse y soñar.




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